La obviedad me repulsa a mi polo opuesto, me encaja en una sociedad de animales, de pecados, de delirio, un infierno no tan infierno, como lo llamaría mi otro ser…tontamente sigo pensando, pues de eso se alimenta mi alma, de restos, de preguntas, de subjetividades, de vacios no tan vacíos…
Todo es tan subjetivo, todo es tan primitivo, que de la mucha grandeza que padezco me vuelvo pequeña, diminuta en este universo carcelero…quiero más que llorar, algo que me saque esta espiga que ni con la mejor suplica he podido arrancarme, es un nudo que estanca inconscientemente, es un estorbo en mi vida. Indirectamente, proporcionalmente no soy nada, ni en masa, ni en espacio…ocupo solo algo ligero y roto en el tiempo…quizás un llavero de algún candado viejo…o algo intangible que se pueda tocar.
El mismo cuento, las mismas notas, las mismas palabras, mi mismo repertorio…una y otra vez, cíclicamente…una ironía, falsedad, no me escuches pero ya se que sordo estás. De todas formas Luna de miel, ignórame como siempre, no ames a este ente de pesares, no te fijes en mis quejas si no en el cansancio de mis palabras, en que no quiero críticas ni opiniones si no solo ser escuchada.
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