28 jul 2008

Luna

Bella muñeca que con tus alas cautivas, es tu cara la que suena en mi melodía, es tu piel la que toca mis heridas, es tu reflejo que me cae encima, amor mío, es de tu belleza que mi alma se inspira y sobraría la vida, miel de creación constante. Azul de plata que inmortalizas tus manos tan blancas, te deslizas por la noche oscura, pisando melancólicamente bajo la luz de la luna, olvidas por no tener nada que recordar, miras por no tener nada que contemplar, te veo, te veo desde lejos, allá donde queda soledad, con tu vestido negro profundo como tus ojos azules mar, tu silueta se desdibuja en las paredes y en el suelo, la brisa te trae movimiento para tu inmortalidad, y yo quedo atrás mirando tu compás, como das vueltas sin parar, eres libre desde allá, eres viva desde el otro extremo, ¿Cómo podre llegar?. Son los días enteros, en mi cabeza y para nadie más, muchas dudas en mi locura, respuestas y quizás. Llevas tu cansancio tatuado, tu palidez tan característica. Tu te tumbas y eliges los desiertos para soñar, de tu voz, nada he de pensar, pues no es transcendental, eres la que esta frente al derrumbe, eres la que llora sin consuelo, eres la que todo posee, abrumadora e inquietante, tu eres mi otra mitad.

No hay comentarios: