Presentador: Pues déjenme decirles señores que la función acaba de terminar, no por falta de parlamento, sino por que nuestro mejor personaje dejó de funcionar. Ya hace tiempo teníamos problemas con esa maquina vieja. Tardaran algunos años en repararla en su totalidad y si no hay arreglo ninguno tendremos que cambiarla simplemente. Les ruego que entiendan la situación y desalojen la sala por favor.
Señor: pero dígame usted ¿que fue lo que le pasó?
Auxiliar: dicen que de un día pa` otro dejo de soñar, la encontraron en su cuarto dormida.
Señor: pero ¿como? Las maquinas no sueñan, ¿o si? (con tono de burla).
Auxiliar: ¡ella era un ser humano! (dijo ofendido)
Presentador: no gasten más las palabras, después reclaman que se quedan sin habla y vienen a mí para que les arregle las fallas. Lo que pasó con la muchacha fue un accidente, lo vi prever, pero lo deje pasar, además como le descubrieron sordera temprana, no escuchaba palabra y mis esfuerzos por aconsejarla se quedaban en el aire. Pero por dejar de soñar uno no muere, joven. Las maquinas no mueren por dejar de soñar ellas no sueñan solo funcionan.
Señor: al final ¿maquina o ser humano?
Auxiliar: ¡ser humano!
Presentador: ¡maquina!
Señor: mejor me voy, no me interesa si era o no era, total para que pregunto si yo ni la conocía.
Presentador: mejor hacer oídos sordos, como lo hizo la muchacha, cada uno tiene su final, y todos dejan de funcionar. Como ella usted también terminará.
Señor: pero perdóneme, yo soy una persona de carne y hueso, yo no voy a dejar de funcionar sino de existir.
Presentador: ¿y quien esta hablando de tornillos y metal? Yo hablo de ustedes: Las maquinas.
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